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Dentro de este grupo, leemos un nmero de referencias a la historia de los jud’os en Egipto. Segn lo que creer’amos, lo vivido por el pueblo jud’o en Egipto tiene un caracter hist—rico que, si bien fue fundacional, se nos presenta distante. Sin embargo, debemos recordar que esta parash‡ es parte de los discursos que Mosh hizo frente al pueblo, cuarenta a–os despus del ƒxodo, cuando las memorias de aquella milagrosa salida todav’a resonaba en las mentes de quienes lo escuchaban.
Cu‡les son las lecciones que la Tor‡ deduce de aquel tiempo en Egipto?
ׂNo inclinar‡s el juicio de un proslito o de un hurfano, y no tomar‡s en garant’a la prenda de una viuda. Recordar‡s que fuiste esclavo en Egipto y que el Eterno, tu Dios, te redimi— de all’; por ello Yo te ordeno hacer esto. Cuando siegues tu cosecha en tu campo y olvides una gavilla en el campo, no regresar‡s para recogerla; ser‡ para el proslito, el hurfano y la viudaֹ Recordar‡s que fuiste esclavo en la tierra de Egipto; por eso Yo te ordeno hacer esto.׃
(Debarim 24:17-22)
La esclavitud vivenciada en Egipto se convierte en la fuente de un imperativo moral. Nosotros, que estuvimos en el estrato m‡s bajo de la sociedad, despreciados y rechazados, debemos recordar a aquellos que est‡n desamparados y ayudarlos. Debemos asegurarnos de que tengan un juicio justo, tratarlos de manera justa, e incluso proveerles de lo necesario para que vivan bajo condiciones decentes.
Estas directivas sorprendentemente nos recuerdan las palabras del famoso fil—sofo alem‡n del Siglo XIX Friedrich Nietzsche, que defini— a la moralidad jud’a como ׂMoralidad de la esclavitud׃, una moralidad que emana de una sociedad de esclavos carentes de derechos. El resultado es compasi—n, bondad, piedad y solidaridad. Nietzsche condenaba la ׂMoralidad del esclavo׃ y hablaba acerca de la superioridad de la ׂMoralidad del amo׃, en donde se valora el orgullo y el poder, ideas que m‡s tarde servir’an como justificativo al movimiento Nazi para explicar la ׂsuperioridad׃ de la raza aria.
Podemos decir que, de hecho, estos mandamientos est‡n basados en las experiencias como esclavos en Egipto y son un ejemplo de la ׂMoralidad del esclavo׃. Pero, en contraste con Nietzsche y sus ideas, el Juda’smo no condena este tipo de moralidad. Por el contrario. El pueblo jud’o experiment— la esclavitud en Egipto para poder internalizar y absorber los valores de compasi—n e inters por el otro. El Juda’smo y el pueblo jud’o no tienen motivos de qu avergonzarse por su moralidad; ?Por seguro que no ante las crueles e inhumanas consecuencias que trajo la ׂMoralidad del amo׃!
Cuando vemos la parash‡ de esta semana, descubrimos otro aspecto que agrega un poco de complejidad a este tema. Esto es lo que Mosh dijo cuando discuti— la posibilidad de que otras naciones se conviertan y se sumen al pueblo jud’o:
ׂNo aborrecer‡s al egipcio, ya que t fuiste extranjero en su tierra.׃
(Debarim 23:8)
La Tor‡ nos ense–a que la relaci—n con el pueblo egipcio es complicada. Lo cierto es que el pueblo jud’o fue esclavizado por los egipcios durante muchos a–os. Pero antes de sto, Egipto hosped— a la familia de nuestro patriarca Yaacov, que creci— y se expandi— hasta convertirse en un pueblo. Hubo un tiempo en el que Egipto ׂte hosped— en pocas de tremendas necesidades׃ (Rash’). No podemos olvidar aquella poca, y por eso tenemos prohibido despreciar a los egipcios.
Esta ley genera preguntas respecto al concepto de la ׂMoralidad del esclavo׃. Una moralidad basada s—lo en la necesidad de que los esclavos se defiendan de sus amos abusivos nunca podr’a contener un concepto tan complejo como ste, que demanda que seamos agradecidos con aquel pueblo de amos, por habernos tratado bien en el lejano pasado.
Esta no es una moralidad de la esclavitud que creci— en base a las dificultades sociales. ?Es una moralidad Divina, que se nos entreg— en la Tor‡ a travs de Mosh! Es una moralidad cuya divinidad nos obliga a reconocer la realidad humana, comprender que los valores morales se adquieren a travs de experiencias como la esclavitud y la humillaci—n y, junto a sto, nos exige que recordemos los ׂbuenos tiempos׃ que tuvieron nuestros ancestros en Egipto. Esta no es una ׂMoralidad de la esclavitud׃ ni una ׂMoralidad del amo׃. Es una moralidad Divina que nos ense–a, nos gu’a y ?Nos enorgullece!