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Uno de los aspectos hermosos y fascinantes en el Juda’smo es la ׂderash‡׃, el serm—n, de sus sabios l’deres. Cuando los Sabios estudiaron las instrucciones que Mosh le dio al pueblo jud’o, encontraron que sus lineamientos no eran aplicables solamente a aquella poca, sino que hallaron muchos y variados mensajes y valores adecuados a las generaciones posteriores. Por eso, por ejemplo, los Sabios comentaron el siguiente vers’culo:
ׂHar‡s lo apropiado y correcto en los ojos del Eterno, para que sea bien para t’, y puedas ingresar y poseer la buena tierra que El Eterno le prometi— a tus ancestros׃.
(Debarim 6:18)
Aparentemente, esta es una instrucci—n dada por Mosh al pueblo que estaba por ingresar a Cna‡n. Pero los Sabios preguntaron: ?Qu es lo apropiado y qu es lo correcto? ?Qu diferencia existe entre ellos?
El reconocido comentarista b’blico Ramb‡n (Najm‡nides, Rab’ Mosh ben Najm‡n, Espa–a, Siglo XIII) dijo lo siguiente:
ׂNuestros rabinos tienen un hermoso midrash sobre este vers’culo. Ellos dijeron: װEsto se refiere a comprometerse e ir m‡s all‡ de lo que requiere la leyױ׃.
El Ramb‡n contina y explica el significado de esto. La Tor‡ trata generalmente con mandamientos entre las personas, mitzvot sociales como la prohibici—n de hablar ׂlash—n har‡׃, la prohibici—n de tomar venganza, dar caridad, respetar a los ancianos y m‡s. Pero no existe un modo de describir todas las situaciones posibles que puedan presentarse entre la gente y dar instrucciones espec’ficas sobre c—mo comportarse en cada situaci—n. Por ello, la instrucci—n general de hacer ׂlo apropiado y correcto׃ fue entregada, bajo la asunci—n de que el hombre tiene la capacidad de discernir qu es lo apropiado y lo correcto, y apuntar a hacer lo correcto.
Comprometerse, ir m‡s all‡ de lo que la ley exige, incluyendo hablar y comportarse de manera educada, todo eso cae dentro de la categor’a de ׂapropiado y correcto׃ hacia donde la Tor‡ quiere que nos dirijamos.
Apegarse a los mandamientos que est‡n expl’citamente mencionados en la Tor‡ mientras se ignora la inferencia necesaria es como ignorar el esp’ritu de las cosas. Estamos ordenados a desarrollar sentimientos v’vidos de compasi—n, de sensibilidad, de amor por el otro, de respeto al pr—jimo, y de auto-respeto. Estas no son simples demandas: se nos pide ser personas elevadas, que adopten una visi—n del mundo de ׂlo apropiado y correcto׃, que se proyecte en cada aspecto de nuestra vida social.
El Talmud de Babilonia habla acerca de esto en una frase de significancia hist—rica:
ׂJerusalem fue destru’da porque basaron sus juicios estrictamente en la ley de la Tor‡, y nunca fueron m‡s all‡ de lo que la ley requiere׃.
(Talmud de Babilonia, Tratado de Baba Metz’a, p‡gina 30)
La Jerusalem del per’odo del Segundo Templo estaba dividida, y los varios grupos que estaban en conflicto se enfrentaron al punto de alcanzar un ba–o de sangre. Pero el Talmud explica la ra’z del problema: cuando las personas son estrictas acerca de la ׂley de la Tor‡׃ y no son flexibles, cuando no hay una comprensi—n de que una vida compartida requiere compromiso, esto lleva a una profunda fragmentaci—n y sto, en consecuencia, llev— a la destrucci—n de Jerusalem.
Acabamos de lamentar la destrucci—n de Jerusalem durante el ayuno de Tish‡ veAb, y debemos internalizar c—mo ser meritorios de la reconstrucci—n del Beit HaMikdash y la redenci—n completa. Debemos adoptar un estilo de vida que sea compasivo y comprensivo de los otros, que adopte el esp’ritu de los mandamientos de la Tor‡ y adhiera a una vida que vaya m‡s all‡ del estricto requerimiento de la ley