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Las palabras ׂsu mano vacila׃ expresan de manera perfecta su situaci—n de debilidad. Esta persona, que era un empresario exitoso, o un granjero, de pronto perdi— su posici—n. Sus ingresos est‡n en peligro y est‡ preocupado por el futuro. Los jud’os estamos llamado a ayudar ante una situaci—n como sta, para sostenerlo. Tenemos el mandamiento de ayudarlo, apoyarlo y evitar el colapso.
El Rambam (Maim—nides, la m‡xima autoridad hal‡jica del siglo XII) escribi— en su libro ׂMishn Tor‡׃ que hay ocho niveles en el mandamiento de dar caridad. El primero y m‡s importante de ellos est‡ basado en el vers’culo que estamos analizando:
ׂEl m‡ximo nivel es el de una persona que sustenta a un jud’o que ha ca’do en la pobreza y le ofrece un regalo o un prstamo, haciendo una sociedad con l o hall‡ndole un empleo, para que de ese modo su mano se vea fortalecida y ya no deba pedir ayuda a los otros. Al respecto est‡ escrito ׂdeber‡s sustentarlo, ya sea un converso o un residente, para que viva contigo׃. Est‡ impl’cito que debes ayudarlo antes de que caiga o se convierta en un necesitado׃.
(Mishn Tor‡, Halajot de Regalos a los Pobres, Cap’tulo 10, Halaj‡ 7)
El prop—sito del mandamiento de caridad es no s—lo salvar la vida del pobre. Por supuesto, existen situaciones en las que la ayuda es precisada de manera urgente, lo que conocemos como ׂpikaj nefesh׃. Pero el mandamiento de caridad trata con un valor m‡s all‡ de la vida del pobre. Trata con su dignidad, y la dignidad de todas las personas: un jud’o, un extra–o o un residente.
Por ello, el m‡ximo nivel, segn las palabras del Rambam, no es dar sustento econ—mico al pobre, sino evitar que la persona caiga en la pobreza, prevenir el colapso, dar una mano para que no tenga que convertirse en un necesitado.
El Rambam menciona que nunca se ha o’do o visto acerca de una comunidad jud’a que no tenga un espacio para dar caridad. La mitzv‡ de dar caridad no es personal, sino una parte inextricable de la comunidad jud’a: la comunidad se preocupa por que todos sus miembros puedan sustentarse de manera respetable.
La parash‡ de esta semana nos provee de un sistema de valores relevante para cada jud’o, para cada colectividad jud’a y para el estado jud’o. Cuestiones de econom’a y ganancias no est‡n desconectadas de la consideraci—n de estos valores. Una persona, una comunidad o incluso un estado que adopte los valores jud’os y acte de acuerdo a ellos, prioriza que todos los miembros de su comunidad tengan la habilidad de sustentarse a s’ mismos. De ese modo garantizan la dignidad de la persona y su libertad, como es reflejado por la Tor‡ y la tradici—n jud’a a lo largo de generaciones.