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En el Talmud de Babilonia encontramos una sorprendente referencia a esta historia. En la p‡gina 88 del tratado de Shabbat hay una profunda discusi—n respecto de la Revelaci—n en el monte Sina’, All’ aparece una referencia a la historia de la meguil‡ como algo paralelo a la Revelaci—n en el monte Sina’, el evento fundacional en el que el pueblo jud’o recibi— la Tor‡.
Incluso se asegura all’ que en la Revelaci—n en el monte Sina’, el pueblo no recibi— la Tor‡ de manera voluntaria, sino que hubo un elemento de coerci—n, ya que la Revelaci—n Divina no dejaba lugar a un rechazo. Sin embargo, en la historia de la meguil‡ los jud’os recibieron la Tor‡ con absoluta voluntad, sin ningn tipo de coerci—n. Por ello, concluye el Talmud, aceptar la Tor‡ en los d’as de Ajashverosh fue mejor que lo ocurrido en el monte Sina’.
Sin embargo, ?D—nde vemos en la meguil‡ una referencia a recibir la Tor‡?
En el plano literal no encontramos muchas referencias a la Tor‡ o a su recibimiento. Pero, como es sabido, Meguilat Ester es un libro con muchos mensajes ocultos. El plano literal es s—lo una capa que contiene muchas otras. Una de las personas que se ha esforzado en explicar la profundidad de Meguilat Ester fue el rabino de Praga durante la segunda mitad del Siglo XVI, Rab’ Iehud‡ Loew, mejor conocido como el Maharal de Praga, uno de los m‡s importantes eruditos y sabios de la Tor‡ de todos los tiempos. Su libro sobre Meguilat Ester se llam— ׂOr Jadash׃ (Nueva Luz) y de hecho se encarga de iluminar de manera novedosa en las capas m‡s profundas y ocultas de la meguil‡. En la introducci—n al libro, el Maharal comenta el fragmento del Talmud que citamos anteriormente, y explica d—nde el recibimiento de la Tor‡ est‡ referido en la meguil‡.
Cuando los jud’os aceptaron la decisi—n de celebrar los d’as de Purim, segn el Maharal, esta fue la expresi—n de una postura general respecto a todos los mandamientos de la Tor‡. Las mitzvot de Purim no est‡n escritas en la Tor‡, y cuando el pueblo jud’o recibi— sobre s’ el hecho de celebrar esta festividad, lo hicieron de manera voluntaria, movidos por el amor a Hashem y Sus mandamientos. Las mitzvot de Purim no se sostienen por s’ mismas, sino que son complementos a los mandamientos que existen en la Tor‡. Por ello, aceptarlos de manera voluntaria fue una renovaci—n del compromiso a los mandamientos de la Tor‡. Pero esta vez, surgi— de su libre albedr’o.
Adem‡s, sobre el final de la meguil‡, se describe el modo en que las leyes de Purim fueron aceptadas por el pueblo jud’o. Primero, hubo una celebraci—n espont‡nea, concretizada con banquetes y fiestas. A–os m‡s tarde, los l’deres del pueblo, Mordej‡i y Ester, vieron la necesidad de oficializar la celebraci—n, algo que fue aceptado, tal y como leemos en la meguil‡:
ׂY los jud’os recibieron sobre s’ lo que hab’an comenzado a hacer, y lo que Mordej‡i les hab’a escrito׃.
(Ester 9:23)
La repetici—n en este vers’culo es obvia. Los jud’os, al aceptar las reglas de Purim, estaban haciendo una ׂdoble aceptaci—n׃. Recibieron sobre s’ el mantener las tradiciones que ya hab’an comenzado a hacer, y adem‡s, incorporar las leyes que Mordej‡i les hab’a escrito. Las celebraciones de Purim fueron, entonces, una tradici—n que mantuvieron su car‡cter ׂpopular׃ incluso luego de ser legisladas. El pueblo jud’o no cedi— su derecho a celebrar del modo en que antes lo hac’a. Esta es una festividad que no fue dictaminada ׂdesde arriba hacia abajo׃, sino que fue creada, ׂdesde abajo hacia arriba׃.