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5779 Vaikr

?Puede haber un reemplazo para el Beit HaMikdash? - Parashat Vaikr‡

Rabino Shmuel Rabinovich - Rabino del Kotel HaMaarav’ y Los Lugares Santos

En la parash‡ de esta semana, Vayakel, leemos la descripci—n de c—mo se juntaron los fondos para construir el Mishk‡n (el Tabern‡culo), el templo temporario que acompa–— a los Hijos de Israel hasta que el permanente fue construido en JerusalŽn. El llamado a contribuir en la construcci—n del Mishk‡n fue hecho a toda la naci—n, tanto a hombres como a mujeres, y la respuesta fue impresionante:


ׂVino todo hombre cuyo coraz—n lo inspir—, y todo aquel cuyo esp’ritu lo motiv— trajo la porci—n de Hashemֹ Vinieron los hombres con las mujeres, todo aquel cuyo coraz—n lo motiv—ֹ todo hombre que elev— una ofrenda de oroֹ Todo hombre en cuya posesi—n se encontraba lana turquesa, pœrpura y carmes’, lino, pelo de cabra, pieles de carnero te–idas de rojo y pieles de t‡jash, las trajoֹ Todo aquel que separ— una porci—n de plata y cobre la trajo como ofrendaֹ y todo aquel en cuya posesi—n se encontraba madera de acaciaֹ Y toda mujer de coraz—n sabioֹ Todas las mujeres cuyo coraz—n las inspiraba con sabidur’aֹ׃
(Shemot 35:21-26)

Vayikra

Uno de los grandes sabios del Juda’smo que vivi— hace unos dos mil a–os, en la Žpoca de la destrucci—n del Beit HaMikdash, fue Rab‡n Iojan‡n Ben Zakai. ƒl se vio forzado a afrontar una nueva realidad, que implicaba la destrucci—n del Templo y el exilio. Esto generaba la siguiente pregunta: ?Pod’a el pueblo jud’o tener una existencia sin su centro espiritual (el Beit HaMikdash) en JerusalŽn? Esta era la gran inc—gnita entonces, ante el shock provocado por la destrucci—n del Templo, y el l’der de la generaci—n, Rab‡n Iojan‡n Ben Zakai, deb’a responderla.



Hoy miramos hacia atr‡s en la historia y sabemos la respuesta: ?El pueblo jud’o ha sobrevivido! Ha mantenido una fuerte conciencia nacional e incluso ha regresado a su tierra, gracias a D-os. Pero hace dos mil a–os, esto no se presentaba como algo tan obvio.



Esto es lo que aprendemos de nuestros Sabios:


ׂUna vez, Rab‡n Iojan‡n Ben Zakai estaba saliendo de JerusalŽn y Rab’ Yoshœa lo acompa–aba. Juntos, vieron que el Templo estaba siendo destruido.
Rab’ Yoshœa dijo: װ?Ay de nosotros, ante la destrucci—n del Templo! ?Ese era el lugar en el que los pecados del pueblo eran expiados!ױ
Rab‡n Iojan‡n respondi—: װHijo m’o, no te sientas mal, tenemos una expiaci—n. ?Cu‡l es? Los actos de jŽsed (bondad), como est‡ dicho ׂPues Yo deseo la bondad, y no los sacrificios׃ (Oseas 6:6)ױ׃.
(Avot de Rab’ Natan, Cap’tulo 4)



Rab’ Yoshœa observ— el Beit HaMikdash en ruinas y estuvo convencido de que no habr’a esperanza para el pueblo. Hasta ese momento, el Gran Templo serv’a para expiar los pecados de Am Israel. Ahora el pueblo se dispersar’a entre sus tribus, y aœn dentro de ellas en sus mœltiples facciones, y desaparecer’a de la faz de la tierra. Pero Rab‡n Iojan‡n Ben Zakain vio m‡s all‡, y supo que hab’a s—lo una cosa que podr’a unir al pueblo y expiar por los pecados del separatismo y el sectarismo: el amor y la bondad.



Algunos historiadores vieron esta historia como evidencia de que Rab‡n Iojan‡n Ben Zakai se opon’a a las ofrendas de sacrificios en el Beit HaMikdash. Ellos ignoran la siguiente historia, que aparece en la misma fuente, Avot de Rab’ Nat‡n, adyacente al relato anterior:



ׂ… en ese mismo momento, JerusalŽn fue capturada, y Rab‡n Iojan‡n Ben Zakai estaba esperando ansioso. Porque Rab’ Iojan‡n Ben Zakai hab’a escuchado que Titus hab’a destru’do JerusalŽn e incendiado el Beit HaMikdash. Entonces se rasg— sus vestiduras y sus alumnos hicieron lo propio; lloraron, gritaron y lo vivieron como un luto׃.
(Avot de Rab’ Nat‡n, Cap’tulo 4)



Cuando Rab‡n Iojan‡n Ben Zakai escuch— acerca de la destrucci—n del Gran Templo, rasg— sus vestiduras, llor— y clam— al Cielo. El dolor era insoportable. La pena era profunda. La crisis era enorme. Justamente por eso es que se lo considera como uno de los m‡s importantes l’deres en la historia jud’a, aquel que logr— ense–arle al pueblo c—mo vivir sin el Beit HaMikdash sin poner en juego su identidad jud’a y su singularidad como pueblo.



Nada puede reemplazar al Beit HaMikdash. Es por eso que ansiamos su reconstrucci—n y nunca nos rendimos, e incluso repetimos a diario ׂHaz retornar el servicio al Santuario de Tu residencia׃. Pero, por el momento, incluso que esto signifique miles de a–os, sobrevivimos y preservamos nuestra identidad por la responsabilidad que mantenemos los unos con los otros: amor y bondad, una sensaci—n de comunidad y de unidad.

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22 Nisán 5786
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